El Internet de las Cosas podría frenar el cambio climático

El Internet de las Cosas podría frenar el cambio climático

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Frente a los estragos producidos por el cambio climático, países y empresas comprometidas con el ambiente han encontrado en el Internet de las Cosas soluciones tecnológicas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

En la actualidad, los seres humanos nos encontramos frente a uno de los más grandes desafíos globales, el cambio climático. Un fenómeno provocado por el uso desmedido de combustibles fósiles, deforestación, agricultura y ganadería intensivas y el uso de tecnologías dañinas para el ambiente.

KEY INSIGHTS

El melomys de Cayo Bramble en Australia es considerado el primer mamífero extinto como consecuencia del cambio climático. Su extinción fue confirmada en 2016.

Fuente: The Bramble Cay melomys: the first mammalian extinction due to human-induced climate change, Graham R. Fulton, Pacific Conservation Biology, 2017, 23, 1-3.

Como señalan los especialistas, el cambio climático tiene un origen antropogénico, es decir, generado por las actividades que realizamos los seres humanos.

El uso excesivo de los combustibles fósiles tanto en la industria y en el transporte, así como prácticas de consumo contaminantes, por ejemplo, en la que prevalecen los productos derivados de las vacas o por la obsolescencia programada de los aparatos electrónicos de los que luego se convierten en desechos electrónicos han provocado que se emitan grandes cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre, ozono, entre otros), lo cual ha derivado en una alteración del clima, conocido como cambio climático.

El cambio climático ha provocado cambios en la temperatura de la Tierra, lo que deriva en lluvias atípicas, canículas prolongadas y extremosas, huracanes devastadores, derretimiento de glaciares, descomunales nevadas, etc.

Según el quinto informe de evaluación realizado en el 2013 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas: “debido a la concentración actual y a las continuas emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que el final de este siglo presencie un aumento de 1–2° C en la temperatura media mundial en relación con el nivel de 1990 (aproximadamente 1,5–2,5°C por encima del nivel preindustrial). Así, los océanos se calentarán y el deshielo continuará. Se estima que el aumento del nivel medio del mar será de entre 24 y 30 centímetros para 2065 y de 40 a 63 centímetros para 2100 en relación al periodo de referencia de 1986-2005. La mayoría de los efectos del cambio climático persistirán durante muchos siglos, incluso si se detienen las emisiones.”

¿Qué están haciendo los países al respecto?

Los efectos del cambio climático son percibidos en todos los países cuando se presentan severas sequías, tormentas, heladas, granizadas, ondas de calor, inundaciones e incendios forestales causando grandes pérdidas humanas y económicas. No solo eso, también el cambio climático está repercutiendo en la biodiversidad del planeta, a tal grado que estamos viviendo la sexta extinción masiva de especies.

En el Informe Global de Riesgos 2018 realizado por el Foro Económico Mundial y como resultado de la encuesta que esta organización internacional realiza, entre los diez riesgos que se perciben impactarán al mundo en los próximos 10 años se encuentran entre los cinco primeros, después de la amenaza de las armas de destrucción masiva: los eventos de clima extremo, los desastres naturales y los efectos del cambio climático.

Por su parte el Informe Mundial sobre Desplazamiento Interno 2018 (GRID 2018) realizado por el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC) revela que en 2017 hubo un total de 30.6 millones de nuevos desplazamientos asociados con conflictos y desastres. De este total 39% de los nuevos desplazamientos fueron provocados por conflictos y 61% por desastres. Es decir que por desastres se presentaron 18.8 millones de desplazamientos, de éste total se desprende según éste informe 16.1 millones de desplazamientos fueron provocados por el clima, desglosados en 8.6 millones ocasionados por inundaciones y 7.5 millones por tormentas, principalmente ciclones tropicales.

Sin duda, estas cifras ponen al descubierto la forma en cómo el cambio climático está repercutiendo en la vida de millones de personas.

Las contribuciones del Internet de las Cosas para mitigar el cambio climático

Smart Cities.- Las ciudades inteligentes desarrollan varias soluciones basadas e Internet de las Cosas (IoT) que contribuyen no sólo al monitoreo de la calidad del aire sino a reducir el tráfico en sus calles a través de semáforos inteligentes, estacionamientos inteligentes, gestión eficiente del transporte público, alumbrado público inteligente, transporte limpio compartido como bicicletas o motocicletas eléctricas, entre otras soluciones que ayudan a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Según un estudio de AT Kearney el Internet de las Cosas puede contribuir a reducir alrededor de 210 Mt emisiones de CO2 a la atmósfera entre 2015-2025.

Ejemplo: Amsterdam es una de las Smart Cities que hace un uso efectivo del Internet de las Cosas en dos aspectos: primero, en la iluminación pública, a través de las farolas inteligentes instaladas en la Hoekenrodeplein las cuales regulan la intensidad de luz que emiten dependiendo el tipo de clima a través de sensores. Lo que ayuda al ahorro de energía eléctrica que es utilizada para medir la calidad de aire o generar WiFi. En segundo lugar, el sistema inteligente de administración de tráfico a través de semáforos inteligentes y otros dispositivos que permiten gestionar el tráfico en la ciudad, permitiendo un flujo constante de circulación de los autos, reduciendo los atascos o embotellamientos vehiculares en determinadas zonas de la ciudad reduciendo los gases que emiten los automotores.

Movilidad.-Otra de las formas en las que el Internet de las Cosas está contribuyendo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es a través de la movilidad a través de los servicios de bicicletas compartidas que existen en varias ciudades del mundo.

Ejemplo: Entre los múltiples servicios de bicicletas compartidas se encuentra Mobike, también con presencia en México, servicio que no utiliza estaciones fijas y que en cada una de sus bicicletas tiene un candado inteligente que permite o inhibe su uso, además de que cuenta con conectividad inalámbrica segura al IoT y GPS para rastrear cada una de estas unidades. El servicio se provee a través de la aplicación móvil para smartphones que hace uso del Internet de las Cosas.

La empresa de tecnologías de Internet de las Cosas, Gemalto, que provee parte de la tecnología con la que cuentan las bicicletas Mobike, publicó en un comunicado que la compañía opera más de 7 millones de bicicletas inteligentes en más de 160 ciudades de China, Singapur y Reino Unido y en el mismo comunicado destaca: “El 22 de abril de 2016 (el Día de la Tierra), los usuario de Mobike habían viajado una distancia combinada de más de 2500 millones de kilómetros en un año en las bicicletas de la compañía, lo que equivale a evitar la emisión de más de 610 000 toneladas de carbono nocivo al medio ambiente”.

Estos son tan sólo dos mínimas muestras de cómo el Internet de las Cosas está contribuyendo a no dañar el ambiente y a alcanzar los objetivos que se propusieron los países signatarios del Protocolo de Kyoto y más recientemente, el Acuerdo de París.

¿Cómo podría contribuir tu empresa a reducir las emisiones de gases contaminates a la atmósfera con Internet de las Cosas?

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Autor: Adrián Rodríguez

Ha colaborado en el desarrollo de contenidos en la Revista Digital Universitaria, una de las primeras revistas digitales de la UNAM y en Ciencia y Desarrollo, versión electrónica del Conacyt. Le apasionan los temas de ciencia, tecnología e innovación.

Autor: Adrián Rodríguez

Ha colaborado en el desarrollo de contenidos en la Revista Digital Universitaria, una de las primeras revistas digitales de la UNAM y en Ciencia y Desarrollo, versión electrónica del Conacyt. Le apasionan los temas de ciencia, tecnología e innovación.