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¿Por qué los androides no generan confianza a los humanos?

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¿Qué sensaciones despiertan en los seres humanos robots como Sophia? ¿Será cierto que los robots humanoides generan desconfianza entre los seres humanos como lo plantea la hipótesis del “valle inquietante”? ¿Qué tan vigente es este planteamiento?

El pasado 27 de septiembre en el Industrial Summit Expo Forum Annual 2018, realizado en Puerto Vallarta, se presentó la robot humanoide Sophia, la cual provocó largas filas de personas que querían verla en acción. Entre las particularidades de esta ginoide (robot antropomorfo de aspecto femenino) están los gestos que realiza al momento de interactuar y conversar con los seres humanos.

KEY INSIGHTS

Robots humanoides desarrollados en las últimas dos décadas:

  • Pepper, desarrollado por SoftBank, 2014.
  • Justin, desarrollado por el Institute of Robotics and Mechatronics del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), 2007.
  • Kaspar, desarrollado por la Universidad de Hertfordshire, 2015.
  • Robina, Toyota, 2007.
  • HRP-4C,Instituto Nacional de Tecnología y Ciencia Industrial Avanzada de Japón, 2009.
  • Kodomoroid, Hiroshi Ishiguro, Universidad de Osaka, Japón, 2014.
  • RoboThespian 3, Engineered Arts, 2013.
  • Topio, Tosy, 2007.
  • Zeno, Hanson Robotics, 2007

Sophia puede asentir, sonreír, hacer movimientos de su rostro casi idénticos a cuando uno dialoga con un ser humano. Según Hanson Robotics, la compañía que la creó y que desarrolla este tipo de autómatas, sus robots son altamente expresivos y tienen la capacidad de mostrar todas las expresiones humanas.

Durante la presentación de la ginoide pude observar en la gente fascinación pero también asombro al ser testigos de los movimientos faciales y capacidades de la robot.

¿Qué es el valle inquietante?

Lo anterior, viene a cuento porque existe una hipótesis publicada en 1970 por el japonés Masahiro Mori en la que planteaba “que la respuesta de una persona a un robot similar a un humano cambiaría bruscamente de la empatía a la repulsión a medida que se acercaba, pero no lograba una apariencia realista. Este descenso a la inquietud se conoce como uncanny valley (valle misterioso o valle inquietante)”.

El planteamiento hecho por Masahiro Mori estaba relacionado con sus indagaciones sobre los diferentes modelos robóticos que se estaban desarrollando en aquel entonces en Japón y también sobre los presentados en la Exposición Mundial de Osaka.

Aunque no existen estudios más profundos al respecto, los robots de Hanson Robotics o los androides desarrollados por Hiroshi Ishiguro, por su aspecto, generan emociones encontradas entre las personas.

En lo que coinciden tanto David Hanson como Hiroshi Ishiguro es que sus robots además de explorar aspectos relacionados con Inteligencia Artificial son un medio para entender a los seres humanos.

Masahiro Mori reflexionó en su corto ensayo, “Creo que este descenso explica el secreto que se encuentra en las profundidades de un valle extraño. ¿Por qué nos equiparon con esta sensación extraña? ¿Es esencial para los seres humanos? Todavía no he considerado estas preguntas en profundidad, pero no tengo dudas de que es una parte integral de nuestro instinto de autoconservación”.

A ti ¿qué emociones te generan los actuales robots con aspecto humano? ¿Tu sensación es la de un “valle inquietante o misterioso”? Posiblemente, los japoneses podrían responder nuestras inquietudes con más precisión pues en este país asiático, sus habitantes conviven más de cerca con los androides y las ginoides.

Sin duda, el planteamiento del “uncanny valley” de Masahiro Mori todavía sigue causando polémica.

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Autor: Adrián Rodríguez

Ha colaborado en el desarrollo de contenidos en la Revista Digital Universitaria, una de las primeras revistas digitales de la UNAM y en Ciencia y Desarrollo, versión electrónica del Conacyt. Le apasionan los temas de ciencia, tecnología e innovación.

Autor: Adrián Rodríguez

Ha colaborado en el desarrollo de contenidos en la Revista Digital Universitaria, una de las primeras revistas digitales de la UNAM y en Ciencia y Desarrollo, versión electrónica del Conacyt. Le apasionan los temas de ciencia, tecnología e innovación.